ITALIA
Italia es un país que le ha exportado al mundo su gastronomía. La historia nos cuenta que la comida italiana recibió influencia de otros países, tales como Grecia, África y los países asiáticos. Los griegos, africanos y asiáticos que se establecieron allá trajeron sus comidas y maneras de cocinar. Por ejemplo, los griegos hacían un pan plano, el cual, se imagina, llevó a la creación de la pizza.
El hecho de comer, para los italianos, no es un acto sencillo; tiene un significado mayor. Es un momento de socialización, un momento de unión con sus familiares y de esa unidad de la familia, se acredita, nacieron los platos ricos y variados.
TIRAMISÚ
Corría el siglo pasado cuando una familia de inmigrantes sicilianos decidió abrir un pequeño restaurante a las afueras. Nada ostentoso y buenos precios.
Aquel sitio no se encontraba en ninguna guía gastronómica, y su comida era tan normal como la de cualquier otro italiano, lo único que lo diferenciaba de la competencia, y por lo que era conocido en la región, era por un postre. El tiramisú de la matriarca, la mama.
El cielo en la boca. Asi le hicieron la publicidad a este manjar, delicia de algunos comensales de la mama. Haciendo un poco de historia, el tiramisú es un postre nacido en los burdeles y llevado a la mesa de los hogares cristianos. Su origen se remonta a pocos años en la cocina italiana, casi me atrevería a decir que a mediados del siglo 20, pero no me apuesto nada. Es una receta perdida en el tiempo, pasada de boca a boca, de mano en mano, de pueblo en pueblo y amén, que ocupa un sitio por mérito propio en la repostería mundial.